sábado, 28 de noviembre de 2009

La vida de Bartolo



Bartolo José era un niño hidrocefálico que vino al mundo por parto natural. La niñez de Bartolín fue muy cruda. Nunca tuvo amigos, siempre estaba solo, los demás niños de su escuela y de su vecindario se burlaban de él por su anomalía. Vivía en un lugar muy peligroso, lleno de pandillas, donde las peleas, robos y asesinatos eran el pan diario. Debido a esto Bartolo se crió con muchos miedos. Cuando estaba en su casa esperando a su madre, Bartolín siempre miraba el cielo y pensaba qué había detrás de todas esas nubes, se imaginaba allá arriba feliz, sin miedo a nada, con una sonrisa en su rostro.

A medida que Bartolín fue creciendo, se fue interesando cada día más en la vida extraterrestre. Todos los días le pedía a Dios que le concediera su deseo de visitar otro planeta.

Un día Bartolo soñó que Dios le había enviado un ángel para que le cumpliera su sueño y cuando despertó, allí estaba el ángel. El ángel escribió en el espejo de Bartolo: "Transporte espacial". Bartolín con sus miedos y nervios no se atrevía a hacer nada, pero no podía dejar pasar esa oportunidad. Se colocó frente al espejo y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en saturno. Allí Bartolo se sentía diferente, feliz y se dio cuenta de que podía cambiar su pasado y se desprendió de todas sus infidelidades.

Bartolo regresó a la tierra renovado, feliz. Con el paso de los años conoció lo que era una verdadera amistad. Nunca tuvo una familia propia, pero estudió astronomía, dio clases en una universidad prestigiosa y dedicó su vida a investigar sobre los planetas que era su verdadera afición.